No es fácil aprender a volar sorteando los desafíos de la vida.
Primero se es nada, un ente inexistente vagando en lo que creemos se llama Limbo.
El viajero es incorpóreo, flota por Dios sabe dónde, hasta que un vientre pone fin a la espera y abraza su espíritu.
¡Felicidades!
Ahora es el momento de nacer.


